Antes de determinar el diseño final de nuestra página, debemos tener en cuenta ciertas consideraciones básicas. El tamaño de la Web no debe ser muy grande. Se recomienda que no pase de los 40 kbts por página.

Para ello, es necesario minimizar el código que utilizamos para crear nuestra propuesta visual de la Web, además de optimizar las imágenes que introduzcamos, colocándolas en formato GIF o JPEG a 72 píxeles por pulgada, sustituyéndolas cuando se pueda con código HTML, DHTML y texto. Si tu página está muy cargada de imágenes de gran tamaño, el tiempo de descarga se hará más grande, cansando al usuario y pudiendo hacer que se marche. Es posible colocar imágenes mayores en un enlace que las una con copias en miniatura de ellas.